Ver crecer el saldo tranquiliza. Verlo bajar puede parecer una falta, incluso cuando el gasto estaba previsto.

Pero los ahorros no son una puntuación. Sirven para comprar tiempo tras perder el empleo, tratamiento, traslado o formación.

Separar emergencia, proyecto cercano y futuro largo aclara qué reserva puede cumplir su tarea.

Ahorrar para proteger y gastar cuando llega aquello que debía protegerse: la caída del saldo puede ser un éxito del dinero.

Conviene dar función a las reservas antes de la crisis, porque la ansiedad mueve después todos los umbrales. «Tres meses de vida» o «una formación este año» une la cantidad a su trabajo y muestra cuándo debe utilizarse.