Quien rechazaba cambiar de empleo acepta después de conocer los ahorros y un periodo de prueba.
No necesariamente cedió: ahora juzga una propuesta distinta porque sus condiciones han cambiado.
Al llegar al acuerdo, es mejor nombrar qué lo hizo posible que buscar quién tuvo la última palabra.
Esa precisión también sirve si la garantía desaparece y hay que revisar la decisión.
Coincidir puede ser un descubrimiento conjunto, no la huella de un ganador y un vencido.