«En una familia esto se hace así» suele sonar como voz propia aunque la frase venga de muy lejos.

Recordar quién nos la enseñó y qué temíamos si desobedecíamos permite escucharla de otro modo.

Un principio heredado no es falso por ello; puede hacerse nuestro cuando lo probamos y asumimos personalmente su coste.

¿Lo defenderíamos ante alguien a quien respetamos y pagaríamos el mismo precio que pedimos a los demás?

Interrogar una convicción no es traicionarse, sino distinguir la costumbre de aquello que de verdad elegimos sostener.