Cuando explicar con más cuidado no sirve, solemos culpar al tono o a la falta de escucha.
Una fecha equivocada se corrige con información; dos prioridades incompatibles requieren una decisión, no otra exposición.
La pregunta «¿qué dato podría hacerte cambiar de opinión?» muestra si aún falta conocimiento.
El malentendido pide claridad; el conflicto quizá necesite reparto, plazo, límites o caminos separados.
No se trata de abandonar la conversación, sino de no exigir a la explicación una tarea que no puede cumplir.