Cuanto mayor el poder, más bajo debe situarse
El mar recibe porque está abajo
Un gran Estado debe ser el curso inferior de los ríos, el lugar femenino del mundo. Todos los cauces llegan al mar porque el mar no les exige subir. Su grandeza no consiste en dominar cada corriente desde arriba, sino en ofrecer una posición baja capaz de recibir diferencias sin romperlas.
La quietud vence a la agitación poniéndose debajo. «Femenino» no fija una esencia social de las mujeres; nombra una función receptiva dentro de la relación. Una potencia grande que se presenta inquieta obliga a sus vecinos a organizarse alrededor de su miedo. Cuando baja su postura, su tamaño puede convertirse en infraestructura y no en amenaza.
Dos deseos que pueden convivir
Si el gran Estado se coloca debajo del pequeño, recibe al pequeño; si el pequeño se coloca debajo del grande, obtiene acceso al grande. Uno desea reunir y proteger; el otro, participar y ser escuchado. Ambos pueden alcanzar su fin si ninguno transforma la diferencia de escala en derecho de absorción.
Laozi añade que el grande debe situarse especialmente abajo. La responsabilidad no es simétrica porque el poder de imponer tampoco lo es. Pedir humildad igual a ambas partes puede ocultar la ventaja de una. Cuanto mayor la capacidad, mayor la obligación de no pesar. La verdadera grandeza se mide por cuánto espacio conserva para que lo pequeño siga siendo sí mismo.