El gran vaso no se termina a propósito
Escuchar, practicar o reír
Cuando la persona superior oye el Dao, lo practica con atención; la persona media lo conserva a ratos y a ratos lo pierde; la inferior se ríe a carcajadas. Si no provocara risa, dice Laozi, no sería suficiente para ser Dao. La frase no permite al iniciado sentirse superior: si usa la risa ajena como prueba de su elección, ya ha convertido el Dao en insignia.
El Dao parece su contrario porque no participa en las medidas dominantes: el camino claro parece oscuro, el avance parece retirada, la vía llana parece accidentada; el De alto parece valle, la blancura amplia parece manchada, la firmeza parece insuficiente. Son desajustes entre una práctica viva y el escaparate que decide cómo debe verse la excelencia.
No «madura tarde», sino que evita cerrarse
La expresión célebre da qi wan cheng suele traducirse «el gran talento madura tarde», consuelo para el éxito aplazado. Manuscritos antiguos permiten leer mian cheng: el gran vaso evita completarse deliberadamente. No promete que todos seremos reconocidos más adelante. Cuestiona la necesidad de convertir una vida en producto final.
El gran cuadrado no tiene esquinas visibles, el gran sonido apenas se oye, la gran imagen carece de forma. Solo el Dao es diestro en comenzar y llevar a término porque termina sin sellar. Para el lector, la alternativa no es abandonar proyectos, sino completar tareas sin declararse completo. Una obra puede cerrarse; la persona y el mundo de los que nació conservan remanente para otra forma.