Confucio da mucho a sus discípulos, pero no el acto final de juzgar. Zilu teme oír una nueva lección mientras no haya practicado la anterior. Zigong convierte la regla de no imponer a otros lo que rechaza en una pregunta para su propia vida.
Sus temperamentos son distintos. Zilu necesita lentitud para responder de una acción; Zigong debe unir palabras que el maestro no sella como sistema. La enseñanza busca en cada persona el punto que nadie más puede cargar.
Medir el éxito por la reproducción exacta de las palabras del profesor vuelve invisible ese paso. Aprender cobra vida cuando el alumno juzga en una situación nueva y asume el resultado. Desde ahí ya no es solamente obra de su maestro.
Reescritura española independiente a partir de las ediciones china e inglesa. El desarrollo completo se encuentra en la edición de investigación al final de la serie.