Zigong responde varias veces a críticas contra Confucio. Al menos en las cuatro defensas conservadas, no dice que el maestro siempre tenga razón. Examina la medida del crítico, muestra la distancia de la comparación y habla de trabajo y aprendizaje concretos.

Volver infalible a un amigo parece protegerlo, pero borra al hombre que rectificaba y necesitaba objeciones. Zigong habla de la altura de su maestro sin retirarlo por completo de la observación humana.

Cuando queremos a alguien, deseamos suprimir incluso la posibilidad de que sea herido. Sin embargo, tratar toda crítica como malicia debilita sus palabras. Zigong no fuerza una conclusión; pide mirar más de cerca y todavía confía en el juicio de quien escucha.

Reescritura española independiente a partir de las ediciones china e inglesa. El desarrollo completo se encuentra en la edición de investigación al final de la serie.