Ji Shi encadena tres clases de amigos, tres placeres, tres precauciones, tres temores y nueve consideraciones. Es fácil de memorizar y encajaría en una hoja repartida en clase. Su textura difiere del diálogo nacido de una pregunta singular.
Eso no demuestra que sea falso. La transmisión oral necesita forma y Confucio pudo usar listas. Pero la ganancia tiene un precio: cuanto más fácilmente viaja una fórmula, más se desdibujan el interlocutor y la situación.
Las listas dan apoyo a quien empieza y evitan olvidos. Se vuelven peligrosas cuando el andamio pasa por la casa y se impone el mismo plano a todos. Ji Shi permite leer a la vez consejos y la transformación de una enseñanza viva en objeto transmisible.
Reescritura española independiente a partir de las ediciones china e inglesa. El desarrollo completo se encuentra en la edición de investigación al final de la serie.