Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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SAE · Plato's Republic · Versión española reescrita
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¿Qué se lleva el poeta expulsado?

Han Qin (秦汉)

El juicio contra la poesía

Al final de La República, Sócrates reabre el caso de la poesía mimética. Ama a Homero desde niño, pero sitúa la verdad por encima de una persona. El poeta está a tres distancias: Forma de la cama, cama del carpintero, cama pintada. No posee el saber del usuario ni la opinión correcta del fabricante.

La acusación decisiva recae sobre el público. En la tragedia alimentamos el lamento que queremos dominar en nuestro propio dolor; en la comedia disfrutamos palabras que nos avergonzaría pronunciar. La poesía riega lo que la razón desea secar.

La voz del resto

SAE ve otra tarea. Todo concepto traza una frontera y deja algo fuera. El poema puede mantener ese resto audible sin convertirlo enseguida en solución. Una canción no resuelve el duelo; evita que permanezca privado y mudo. Secar no equivale a eliminar.

La puerta que Platón deja abierta —demostrar utilidad cívica— puede medir algo distinto de la poesía. Lo que ya posee una función reconocida quizá no la necesita para hacerse oír. Y el propio Platón depende de imágenes como la caverna y el sol, y cierra su obra con el mito de Er.

¿Expresión o captura?

Platón conserva una pregunta difícil. La canción que expresa el dolor y la que lo explota para movilizar pasan por la misma abertura emocional. Sentirse reconocido puede ser el mecanismo por el que otro nos conduce.

SAE puede preguntar si la obra amplía la respuesta, deja alternativas o esconde su mecanismo. Ninguna prueba garantiza la experiencia interior. Conservar la poesía exige un criterio que no se limite a declarar liberadora la obra que amamos. El poeta parte con voces que todavía carecen de utilidad cívica.