Sobre esta edición
Nota de esta edición: Reescritura independiente a partir del original chino. La página original permite alternar entre chino simplificado y tradicional; el original incluye pequeñas correcciones de ambientación, cronología y formulaciones demasiado tajantes. Esta versión incorpora los ajustes puntuales indicados en las notas del paquete. Las palabras de los personajes se recrean para este ensayo; no se presentan como subtítulos oficiales.
Lo primero que dijo Euphemia fue «no».
Dijo que no quería hacerlo. Le pidió que parara. La resistencia se le veía en el rostro. Lloró.
Todo eso ocurre en los segundos antes de que la orden surta efecto. Es el pasaje más difícil de soportar de toda la serie, porque ella sigue ahí en todo momento.
Después le cambia la expresión. Levanta la cabeza y pregunta, con una voz casi amable, dónde están los japoneses.
Sale y empieza la matanza.
Una broma
Para entender la escena hay que detenerse en cómo se llega a ella.
Euphemia es la tercera princesa de Britannia y vicegobernadora del Área 11. Propone crear una Zona Administrativa Especial de Japón: allí los japoneses podrán volver a llamarse japoneses y tendrán autonomía. Encuentra toda clase de resistencias entre los suyos, pero sigue adelante.
Zero recibe una invitación.
Lelouch acude con la intención de quitársela de en medio. La conversación lo hace cambiar de idea: comprende que ella habla en serio y que el proyecto quizá pueda funcionar. Euphemia incluso le propone que Zero dirija la zona.
Él se quita la máscara.
Por una de las pocas veces en toda la serie, está dispuesto de verdad a parar.
Comenta que últimamente su Geass se le escapa un poco de las manos. Mientras lo explica, hace una broma: ahora podría incluso ordenarle que matara a los japoneses.
Es una broma.
El Geass se activa.
Lo que le arrebata no es la capacidad de actuar
Esta es la escena más aterradora de la obra, y no por el número de muertos.
Es que nadie ha sustituido a Euphemia.
Una persona sometida al Geass no es una marioneta, ni un cuerpo poseído, ni alguien que haya perdido el conocimiento. Euphemia conserva su juicio, sus valores, sus deseos. Nadie allí quiere evitar lo que sucede tanto como ella. Se ha jugado muchísimo para sacar adelante la zona especial; es la iniciativa más importante de su vida.
Sigue dentro. Lo que no puede es detenerse.
Por eso el Geass no le quita la capacidad de actuar. Sus brazos y sus piernas siguen siendo suyos. Sale, levanta un arma, da órdenes: lo hace todo con su cuerpo y con su voz.
Le quita el «no».
Solo una cosa hace que los actos de una persona puedan considerarse suyos: poder parar en cualquier momento. Es una facultad que apenas ejercemos. Las veces que uno dice un no expreso a lo largo del día se cuentan con los dedos. Pero el resto de lo que hacemos nos pertenece porque esa posibilidad sigue disponible.
Basta con retirar esa única pieza. Lo demás continúa funcionando. Ella todavía piensa, habla, camina, llora. Desde fuera se ve a una persona entera haciendo algo.
Y, sin embargo, eso que hace ya no le pertenece.
Por lo que Lelouch sabe entonces, no puede revocar su Geass ni usarlo por segunda vez sobre la misma persona. Lo comprende allí mismo: no tiene cómo retirar la orden. Más adelante, el cancelador de Geass de Jeremiah demostrará que ese poder sí puede deshacerse. En ese momento, esa salida aún no existe.
Las buenas intenciones no cambian lo que hace
La serie es muy justa en este punto: le concede al Geass una oportunidad de hacer el bien y nos obliga a mirar qué es incluso cuando hace el bien.
El padre de Shirley muere en una operación planeada por Lelouch. Después, ella descubre quién es Zero.
Una chica se entera a la vez de quién es el muchacho que le gusta y de cómo murió su padre. No puede con ello.
Lelouch usa el Geass para borrar todos los recuerdos que ella tiene de él.
Lo hace llorando. Lo hace por compasión. Es la única vez en toda la serie en que esa compasión es pura, sin cálculo alguno.
Pero lo que borra es una parte de la vida de Shirley, y ella no tiene ocasión de decir si quiere perderla.
Hay otra versión del mismo acto. Durante una batalla, Suzaku se dispone a morir. Lelouch le impone el Geass y le ordena vivir.
Suzaku sobrevive. El precio es que, a partir de ese día, su cuerpo buscará salvarse por su cuenta incluso cuando él quiera morir. No pierde la vida: pierde el derecho a elegir la muerte. La orden tiene vigencia permanente y se la han impuesto sin preguntarle.
Salvar a alguien y controlarlo pueden ser un mismo acto. La buena intención cambia lo que siente quien lo realiza; no cambia lo que le ha sido arrebatado a quien lo recibe.
Él ha estado al otro lado
Al comienzo de la segunda temporada hay un pasaje que suele despacharse como una simple premisa de la trama.
El padre de Lelouch utiliza su Geass sobre él: olvidará que es Zero y vivirá como un estudiante cualquiera.
Y Lelouch lo olvida. Tiene un hermano que no existe, unos recuerdos implantados, un año entero de vida que cree estar viviendo por sí mismo.
Ha conocido el otro lado, el de quien sufre el despojo. Sabe lo que se siente; lo sabe mejor que nadie.
Entonces recupera la memoria.
Lo primero que hace es seguir usando el Geass.
Conviene precisar esto para no convertirlo en una mera acusación moral. No lo hace porque sea malvado. Lo hace porque saber cuánto duele algo y estar dispuesto a renunciar a ello son dos cosas distintas.
Alguien acaba de salir de una vida dictada por otro. Ahora tiene la misma herramienta en las manos y un objetivo al que no puede renunciar. No hay demasiado misterio en la elección que hará.
La primera vez, el público se ríe
Volvamos por último al primer episodio.
Lelouch estrena el Geass ante un grupo de soldados que van a matarlo. Les ordena morir. Ellos sonríen y obedecen.
Es el momento más exultante de la serie. Un muchacho incapaz de enfrentarse físicamente a nadie elimina con una frase a toda una unidad armada. El espectador disfruta; los comentarios en pantalla se llenan de entusiasmo.
La serie dedica una temporada entera a convertir aquel placer en la escena de Euphemia.
Su método no consiste en desenmascarar el poder, sino en dejarnos disfrutarlo primero y obligarnos después a reconocer qué estábamos disfrutando. Cuando nos reíamos en el primer episodio, aquel poder tenía exactamente la misma naturaleza que en el vigesimotercero. No ha cambiado nada. Solo que esta vez conocemos a la persona que recibe la orden.
En el próximo ensayo
¿Para qué utiliza Lelouch, en definitiva, ese poder?
Él mismo ha dado la respuesta decenas de veces. Siempre es un nombre.
De esa persona trata el próximo ensayo.
Estos ensayos se basan en los cincuenta episodios de las temporadas R1 y R2 de Code Geass: Lelouch of the Rebellion. No abarcan la trilogía recopilatoria, las películas posteriores ni las obras derivadas.