Se recomienda dormir y hacer ejercicio porque mejoran el trabajo o el aspecto. Esos beneficios existen, pero no dicen todo.
Respirar sin dolor, saborear y moverse con libertad importan aunque no produzcan ningún resultado.
Convertir la salud en un proyecto de control total hace que la enfermedad y la edad parezcan fracasos personales. Hay que separar el cuidado posible de lo que no dominamos.
Cuidar el cuerpo no es solo invertir para exigirle más. También es devolver buenas condiciones a quien ya vive en él.
El cuerpo nunca obedece del todo a nuestros proyectos. Por eso el cuidado necesita escucha además de instrucciones. Si mejorar una cifra exige ignorar dolor o agotamiento persistentes, quizá sea el objetivo, no solo el cuerpo, lo que debe revisarse.