Un libro debe educar, un viaje hacernos crecer, unas vacaciones devolver productividad. Buscamos rendimiento para cada placer.

Esa explicación reduce la culpa, pero subordina el presente al futuro. Amar algo inútil se vuelve sospechoso.

Los límites de presupuesto siguen siendo importantes. Dentro de ellos, «quiero vivir esto» puede ser razón suficiente.

Gastar sin retorno no es necesariamente gastar sin pensar. A veces reconoce que la vida también ocurre ahora.

Una experiencia sin objeto puede dejar memoria, relación o alegría. Un gasto rentable puede estrechar el día a día. «Retorno» puede tener varios sentidos sin convertirse en justificación inventada después para cualquier compra.