Por preocupación, un amigo repite la misma advertencia en cada encuentro hasta que la amistad solo consiste en convencer.

No es igual desconocer un peligro que conocerlo y darle un peso diferente.

Tras hablar con claridad, podemos decir qué ayuda ofreceremos si la pide y detener la campaña.

Un peligro inmediato puede exigir otra intervención, pero no podemos vivir las decisiones ordinarias por otra persona.

Cuidar no es solo llevar a alguien hasta nuestra respuesta; también es seguir presentes ante la suya.