Una pelea parece corriente hasta saber que solo una persona controla las cuentas, el coche, los horarios y las llaves.

«Habla con libertad» no significa nada si un no puede recibir después un castigo material.

No basta preguntar quién decide; hay que mirar quién puede hacer pagar al otro por haber hablado.

Asegurar documentos, teléfono, algo de dinero y un lugar seguro puede ser anterior a otra conversación.

Una diferencia solo se discute entre iguales cuando ambos pueden negarse y cuentan con una salida real.