Ambos pueden tener quejas legítimas y, al mismo tiempo, solo uno escondió las llaves o vació la cuenta común.

El deseo de parecer neutral a veces iguala todas las conductas y vuelve invisible el acto decisivo.

Las razones merecen atención en ambos lados; los medios empleados deben juzgarse por separado.

Distinguir «por qué te enfadaste» de «qué hiciste con ese enfado» devuelve la responsabilidad a su lugar.

La equidad no pinta los dos lados del mismo color: se atreve a ver lo que fue distinto.