Para promocionar a Confucio habría sido mejor borrar la broma corregida por un alumno, la queja contra Yan Hui, el enfado con Zai Wo, el rechazo del título de sabio y el funeral celebrado contra su voluntad. Las Analectas conservaron esas aristas.
No demuestra que no hubiera edición ni que cada recuerdo sea exacto. Pero la idea de un simple folleto propagandístico no explica el libro entero. Los redactores protegen al maestro sin repintar todos sus ángulos incómodos.
La confianza en un texto no nace sólo de su coherencia. También cuenta lo que pudo ocultar y no ocultó. Quizá podamos encontrarnos con Confucio porque quienes lo querían se negaron, al menos a veces, a volverlo perfectamente presentable.
Reescritura española independiente a partir de las ediciones china e inglesa. El desarrollo completo se encuentra en la edición de investigación al final de la serie.