Confucio suele aparecer como quien quiso detener la transformación. Sus discípulos, en cambio, anotan que carecía de conjetura, necesidad, rigidez y un yo central. Lo rígido es precisamente un juicio al que queremos dar más vida que a todas las objeciones del mundo.
Estudiar una tradición no equivale a congelarla. Confucio ama los ritos de Zhou y sabe que cada dinastía añadió y quitó elementos de la anterior. Lo antiguo ofrece materiales para juzgar; no obtiene derecho a silenciar a la persona o el caso presente.
Rechazar la rigidez no es negarse a decidir. Es dejar que una decisión todavía pueda recibir corrección de la realidad. Antes de clasificar a Confucio como conservador o revolucionario, distingamos qué protege y qué mantiene transformable.
Reescritura española independiente a partir de las ediciones china e inglesa. El desarrollo completo se encuentra en la edición de investigación al final de la serie.