Confucio dice que transmite sin componer y que ama lo antiguo. Parece una declaración conservadora. Sin embargo, reconoce lagunas en los archivos, describe los ritos como cambios de una dinastía a otra y admite que los jóvenes pueden superar a los mayores. La antigüedad no garantiza la verdad.
Esta serie lee su negativa a escribir desde su forma de enseñar. En una habitación ve quién pregunta, espera, muestra una esquina y da consejos opuestos a personas distintas. Un libro no ve a su lector: pronuncia la misma frase ante Zilu y Ran You. Una prescripción situada se vuelve medicina universal.
Es una interpretación, no una condena de la escritura. Y la defensa de Confucio fracasó: los alumnos escribieron y otros borraron escenas. Pero dejaron nombres, risas y silencios suficientes para que, precisamente desde el texto, la habitación pueda abrirse otra vez.
Reescritura española independiente a partir de las ediciones china e inglesa. El desarrollo completo se encuentra en la edición de investigación al final de la serie.