Una persona necesita silencio por la mañana para trabajar y otra dormir después del turno nocturno; medio ruido no ayuda a ninguna.
El punto medio entre dos números es fácil, pero no siempre existe un punto medio entre dos necesidades.
Conviene describir la función concreta que protege cada postura, no solo repetir su petición.
Separar habitaciones, horarios o responsabilidades puede conservar ambas funciones sin partirlas por la mitad.
Un buen acuerdo no reparte el dolor por igual; construye una forma en la que los dos pueden vivir.