Los ritos pueden encerrar a las personas en papeles; la crítica acierta en muchas instituciones. Pero el propio Confucio pregunta qué podría hacer con los ritos o la música quien carece de ren. Una forma que ha perdido a la persona conserva quizá el nombre, no el contenido.
Conoce los detalles ceremoniales y no los considera triviales. Aun así, prefiere el duelo real al lujo, el respeto a la cantidad de regalos y la relación justa a la ejecución impecable. La forma sostiene un sentimiento; no lo demuestra.
Las instituciones convierten fácilmente el rito en medida de obediencia. Entonces la forma creada para servir a las personas empieza a devorarlas. Antes de hacer de Confucio el origen de esa absolutización, recordemos que él preguntó qué había detrás de una forma correcta pero vacía.
Reescritura española independiente a partir de las ediciones china e inglesa. El desarrollo completo se encuentra en la edición de investigación al final de la serie.